miércoles, 22 de julio de 2009

COLONIZADORES GUADALAJAREÑOS



La nómina de personajes nacidos en la provincia de Guadala­jara que intervinieron de manera directa y eficiente en el descubrimiento, colonización y evangelización de las tierras del Nuevo Mundo es demasiado extensa como para dejar, en el reducido espacio de una enciclopedia sobre temática general, cumplida cuenta de cada uno de ellos. De una buena parte de estos personajes se sirve noticia en el correspondiente lugar de este libro, por lo que aquí, apenas se dará la relación de nombres más destacados y en cualquier caso el lugar de su nacimiento.
Conviene partir de la base, no demasiado fundada por falta de documentación que lo acredite, que una teoría seria en su exposición del doctor Ricardo Sanz, da por seguro que Cristóbal Colón, el descubridor de las Américas, era natural de Espinosa de Henares, y que su madre no fue otra que doña Aldonza de Mendoza, dama destacada del siglo XV y miembro de la ilustre familia guadalajareña de los Mendoza.
Más seguras son las noticias por las que se dan como hijos de esta tierra a:
- Diego de Mendoza, natural de Guadalajara; uno de los hombres que acompañó a Cristóbal Colón en el viaje del descubri­miento.
- Nuño Beltrán de Guzmán, natural de Guadalajara, conquis­ta­dor de la región de Jalisco y fundador con Juan de Oñate de la Guadalajara mejicana.
- Blas de Atienza, compañero de Vasco Núñez de Balboa en el descubrimiento del Océano Pacífico.
- Fray Alonso de Molina, franciscano molinés, autor de un catecismo y de un diccionario en la lengua de los nativos mejicanos.
- Fray Alonso de Veracruz, natural de Caspueñas; fraile agustino, colaboró en la fundación de la Universidad de Méjico y fue un abnegado maestro para los indios.
- Pedro Pérez, nacido en Usanos; capitán a las órdenes de Hernán Cortés.
- Fray Gonzalo Méndez, de Guadalajara; fundador de la Provincia Franciscana de Jesús en Guatemala.
- Alonso de la Fuente, natural de Pastrana; compañero de Francisco Pizarro en la conquista de Perú.
- Rodrigo Campuzano Sotomayor, nacido en Guadalajara; marchó a las Indias como Maestre de Campo.
- Fray Andrés de Ayala, de Guadalajara; misionero francis­ca­no que murió martirizado por los indígenas.
- Fray Pedro de Ayala, natural de Guadalajara; hermano de Fray Andrés, y obispo de Guadalajara en Nueva España.
- Tomás López Medel, de Tendilla; ocupó entre otros cargos el de gobernador de Yucatán y Oidor de Guatemala.
- Fray Diego de Landa, de Cifuentes; primer Ministro Provincial de la provincia franciscana de Mérida. Escribió un catecismo en lengua maya.
- Pedro Gálvez Torrubiano, de Fuentelsaz; Virrey de Nueva España y Consejero del Real Consejo de Indias.
- Padre Gregorio López, natural de Alcocer; fue rector del colegio jesuita de Manila.
- Manuel del Castillo Negrete, de Peñalver; Oidor de la Audiencia de Manila.
- Lorenzo Suárez de Mendoza, de Guadalajara; quinto virrey de Nueva España.
- Juan García Barranco, natural de Brihuega; corregidor perpetuo de Puebla de los Ángeles.
- Fray Juan Coronel, de Torija; Provincial de la Orden Franciscana en Mérida de Yucatán.
- Juan de Mendoza y Luna, Marqués de Montesclaros, natural de Guadalajara; fue virrey de Méjico y después de Perú.
- Iñigo Ayala y Rojas, de Taracena; capitán de Infantería en Perú.
- Padre Pedro Díaz, de Lupiana; prefecto de jesuitas en Méjico.
- Diego Núñez de Avendaño, de Guadalajara; Oidor de la Audiencia de Lima.
- Fray Pedro de Urraca, natural de Jadraque; fraile de la Orden de la Merced, muerto en Lima en olor de santidad.
- Fray Manuel Yangües, de Guadalajara; escribió libros de doctrina cristiana y de gramática para indios.
- Fray Diego Ladrón de Guevara, natural de Cifuentes; obispo de Guamanga, Cuzco y Quito. Fue virrey de Perú.
- Juan de Dios Pérez Merino, de Valfermoso de las Monjas; Sargento Mayor del Nuevo Reino de León.
- Francisco Fabián y Fuero, de Terzaga; obispo de Puebla de los Ángeles.
Con cargo de menor rango, pero muy efectivos en la evangeli­zación, conquista y educación de los indios, se podrían dar otros tantos nombres de guadalajareños destacados en la aventura americana después del Descubrimiento.
(En la imagen una alegoría a los Colonizadores Guadalajareños. Obra de Rafael Pedrós)

martes, 7 de julio de 2009

BRIHUEGA


La villa de Brihuega se alza sobre un altiplano de la vega del Tajuña en la margen derecha del río. Cuenta con 3.038 habitantes de derecho incluidos los de sus pueblos anexionados que oscilan en torno a los 700 habitantes en conjunto. Separan a esta villa de Guadalajara 32 kilómetros de distan­cia; la extensión de su término, a la que se debe sumar la de los restantes municipios anejos, es de 293,1 km². y está situada a 897 metros de altura sobre el nivel del mar. Los pequeños municipios de la Alcarria anexionados al ayuntamiento de Brihuega son Archilla, Balconete, Castilmimbre, Cívica, Fuentes de la Alcarria, Hontanares, Malacuera, Olmeda del Extremo, Pajares, Romancos, Tomellosa, Valdesaz, Villaviciosa y Yela.
Se trata de una de las villas más interesantes de Guada­lajara y fue, hasta que por imposición admi­nistra­tiva se fueron disol­viendo, cabecera de uno de los nueve partidos judi­ciales históri­cos en que se dividió la provincia. Durante casi quinien­tos años la villa de Brihuega se vio rodeada de murallas que concluyó en el siglo XIII su señor y arzobispo de Toledo don Rodrigo Ximénez de Rada. Es dato importantísimo en su pasado la fecha del 9 de diciembre de 1710, cuando las tropas de Felipe de Anjou (luego Felipe V) consiguieron abrir a cañonazos parte de la muralla y hacer saltar de manera violenta las puertas de San Felipe y de la Cadena, justo cuando se libró la batalla definiti­va contra el Archiduque Carlos, que puso en el trono español a la nueva dinastía francesa de los Borbones.
La Plaza del Coso, que es la principal de las plazas de Brihuega, adquirió nombradía por sus antiguos mercados, y en ella se encuentra hoy la puerta ojival de una Cueva Árabe, muestra de las típicas bodegas de la Alcarria. Son sitios evocadores y románticos dentro de la villa la plazuela de Herradores y la Fuente Blanquina; el castillo de la Peña Bermeja, bello mirador sobre las vegas del Tajuña; el Prado de Santa María y, sobre todo, sus famosos Jardines, situados junto al anillo de la que fuera en otro tiempo la Real Fábrica de Paños, sobre una prominencia que los briocenses conocen por Cerro de la Horca.
De las infinitas leyendas y tradiciones que se conservan en Brihuega, es muy conocida la que hace referencia a la princesa Elima y Santa María de la Peña, donde se habla de la conversión a la fe cristiana de una de las hijas del rey moro Almamún, tras haber tenido durante la noche una visión sobre­natural en la que se le apareció sobre una peña la Madre de Dios.
En la nómina de residentes ilustres y de figuras señeras de la Historia de España, registra Brihuega nombres tan signi­ficativos como el del rey de Castilla Alfonso VI, el rey moro Almamún, o los cardenales Ximénez de Rada o Tavera, ambos arzobispos de Toledo en sus respectivas épocas.
Como ciudad monumental son infinitos los atractivos que la villa guarda procedentes de otros tiempos; sobre todo por cuanto se refiere a recuerdos medievales allí presentes toda­vía en algunas de sus iglesias, en varios arcos de entrada como el de Cozagón, y en los restos de muralla todavía en pie.

lunes, 29 de junio de 2009

GALERÍA DE NOTABLES (III): ANTONIO BUERO VALLEJO


Antonio Buero Vallejo fue el más importante dramaturgo que ha dado España des­pués de la Guerra Civil. Nació en Guadalajara el 29 de sep­tiembre de 1916. Cursó los estudios de Bachillerato en el Instituto "Brianda de Mendoza", y marchó a Madrid en 1.933 empujado por su afición a la pintura para estudiar Bellas Artes en la capital de España. Durante la guerra civil de 1936 sirvió como enfermero, y se le condenó a muerte por el bando nacional a causa de sus actividades políticas en el bando republicano. Conseguida la libertad se dedicó a la pintura, que pronto habría de dejar en favor del teatro.
En 1949 ganó el premio "Amigos de los Quintero" con la pieza en un solo acto Las palabras en la arena, y el mismo año el "Lope de Vega" con Historia de una escalera, obra que vino a significar algo así como la definitiva recuperación del teatro en España.
El concierto de San Ovidio, En la ardiente oscuridad, Las Meninas, El Tragaluz, y La doble historia del Doctor Valmey estrenada en Inglaterra con gran éxito en 1.968, son segura­mente las obras más importantes de su magnífico legado litearario

El teatro de Buero Vallejo muestra, por lo general, la profunda preocupación del autor por el hombre. Es a manera de conflicto permanente entre la tragedia y la esperanza, visto desde un prisma marcado por el pesimismo. Su última obra, a la que tituló Misión al pueblo desierto fue estrenada en 1999, un año antes de su muerte, coincidiendo con el cincuentenario del estreno de Historia de una escalera.
Antonio Buero Vallejo ingresó como académico de número en la Real de la Lengua el 21 de mayo de 1972, y recibió el "Premio Cervantes" como justo reconocimiento a su labor literaria en 1986. Falleció en Madrid durante la madrugada del 29 de abril del año 2000, a consecuencia de un infarto cerebral. En toda España, y en su ciudad natal por motivo especial, se hicieron homenajes y actos de reconocimiento en su memoria.
El nuevo teatro y un Instituto de Educación Secundaria de Guadalajara llevan su nombre.

martes, 23 de junio de 2009

EL MACIZO DE AYLLÓN



Se conoce como el Macizo de Ayllón la comarca serrana que ocupa el Noroeste de la provincia de Guadalajara y se adentra en las de Segovia y Madrid. Se trata de una zona montañosa característica, cargada de interés y de parti­cularidades muchas veces insólitas. Sus montes sirven de diviso­ria de aguas entre las cuencas del Duero y del Tajo, ocupando todo el extremo Este del Sistema Central.
Los 26 pueblos y lugarejos de Guadalajara enclavados en el Macizo de Ayllón, se caracterizan casi todos ellos por su típica arquitectura negra, debido a la piedra de pizarra que extraen de sus cerros en grandes lajas con la que construyeron los muros y, en varios de ellos, las coberturas de sus casas y parideras del ganado. Los pueblos más importantes del Macizo de Ayllón en la provincia de Guada­lajara son: Tamajón, El Cardoso, Cantalojas y Galve de Sorbe; los más típicos Valverde de los Arroyos y Majaelrayo
En estas serranías se encuentra el Pico del Lobo, punto más elevado de la provincia de Guadalajara y de toda la Comunidad de Castilla-La Mancha, con 2.272 metros de altura sobre el nivel del mar, a la vez que en ellas nacen y discurren dos de los ríos más conocidos de toda la Región Centro: Jarama y Sorbe, con sus infinitos afluentes y arroyuelos subsidiarios. Los veranos del Macizo son suaves y agradables por su temperatura, en tanto que los inviernos re­sultan prolongados y duros.
Tiene esta comarca como flora más característica el roble, los enebros, las encinas, el rebollo, el quejigo y el pino sil­vestre, siendo los hayedos de Cantalojas (Guadalajara) y de Mon­tejo de la Sierra (Madrid) los más meridionales de Europa. Entre los arbustos y matorrales ocupan importantes superficies las jaras y las estepas, los brezos, el acebo y la rastrera gayuba. Las setas son abundantes, y suelen aparecer en una considerable variedad.
Aparte de la cabaña doméstica de cabras, ovejas y vacas para cría, mucho menor ahora de lo que fue, se dan en el Macizo de Ayllón infinidad de especies salvajes, de las que merecen especial referencia el jabalí, el zorro, el corzo huidizo en la espesura de los bosques, así como el águila real, el buitre leonado, el águi­la perdicera y el azor entre las aves de presa.

(En la imagen, puente de montaña con piedra de pizarra sobre el río Jaramilla, entre Roblelacasa y Corralejo)

miércoles, 10 de junio de 2009

LA COFRADÍA DE LOS APÓSTOLES


Se trata de una hermandad existente en la ciudad de Guadalajara con orígenes que posible­mente se remonten al siglo XVI. Pertenecen a ella desde su funda­ción hombres casados y se transmite por línea familiar de padres a hijos.
Se llamó en la antigüedad Asociación de Socorros Mutuos, nombre que siguió manteniendo después de su refundación en 1814, pasada la Guerra de la Independencia en la que habían muerto casi todos sus componentes. Hoy se le conoce por el apelativo popular de Cofradía de los Apóstoles.
Su actividad principal, en la capital de provincia, se limita a pasear ataviados con túnica al uso de la época en la procesión del Corpus Christi, representando a Jesucristo y a cada uno de los doce Apóstoles. Los hermanos calzan sandalias de cuero y portan en sus manos, cada uno durante todo el desfile, el atributo personal por el que se le distingue o la enseña de su marti­rio. Es típica en la fiesta del Corpus guadalajareño la imagen de los cofrades rodeados por centenares de niños y niñas de Primera Comunión con sus trajecitos blancos durante la procesión. La ordenanza interna de la Hermandad les prohíbe bajo multa testimonial volver la vista atrás a lo largo de todo el desfile por las principales calles de la ciudad, excepto al personaje que encarna la figura de Jesús que puede hacerlo hasta tres veces.
Una novela de Salvador García de Pruneda, titulada El Corpus Christi de Francisco Sánchez, tiene como tema exclusivo la actividad de esta cofradía y de sus componentes durante una imaginaria festividad del Corpus en Guadalajara.

miércoles, 3 de junio de 2009

GALERÍA DE NOTBLES (I I): FRANCISCO LAYNA SERRANO


Médico e historiador de Guadalajara. Cronista oficial de la provincia. Hijo de un médico rural, nació en Luzón el 27 de junio de 1893. Parte de su niñez y juventud las pasó en el pueblo alcarreño de Ruguilla, donde quedan en la casa familiar muchos de sus recuerdos personales .
El doctor Layna Serrano ejerció la especialidad médica de la Otorrinolaringología en la capital de España como facultativo de gran presti­gio, aunque su merecido paso a la posteridad se debe principalmente a sus abundantes trabajos de investigación por cuanto a la Historia, el Arte y el Costumbrismo de la provincia de Guadalajara se refiere. Siguiendo un orden cronológico según el tiempo de su aparición, las obras más importantes del Dr. Layna Serrano son entre otras muchas:
El monasterio de Óvila (1932); Castillos de Guadalajara (1933); La Arquitectura Románica en la provincia de Guadalaja­ra (1935); Historia de Guadalajara y sus Mendozas (en cuatro volumi­nosos tomos (1942); Los Conven­tos antiguos de Guadalajara (1945); Histo­ria de la villa de Atienza (1945); La Provincia de Guadala­ja­ra (1948); Histo­ria de Cifuentes (1955), obras reeditadas casi todas ellas recientemente por la Editorial Aache que regenta el Dr. Herrera Casado.
En el año 1922 fundó la Asociación Médico Quirúrgica de Correos y Telégrafos. La Diputación Provincial le nombró en el año 1934 Cronista Oficial de la Provincia. Fue, además, acadé­mico correspondiente de la Real de la Historia y de la de Bellas Artes de San Fernando.
Es menos conocida la obra científica del doctor Layna Serra­no, que versa en torno a su especialidad en el campo de la Medicina. Obras breves, ensayos, comunicaciones en congresos, cuyos textos no suelen faltar en las bibliotecas especializadas, tales como La reflexoterapia endonasal, La resec­ción submucosa de los cornetes, y Ensayos sobre Oto-Rino-Laringo­logía, por citar sólo algunas de sus publicaciones.
Pocos lugares, monumentos, leyendas, costumbres y otras manifestaciones historicoartísticas de la provincia de Guada­lajara se escaparon de su pluma fecunda y acertada. El Dr. Layna Serrano falleció en el año 1971.
Con motivo del primer centenario de su nacimiento, en el año 1993 se celebraron en la capital y provincia de Guadalajara diversos actos culturales en homenaje a su memoria.

jueves, 28 de mayo de 2009

LAS "MAYORDOMAS" DE ALCOCER


Una hermosa pagina de amor a su pueblo y de respeto a las tradiciones que heredaron del pasado, han escrito las mujeres de Alcocer en fechas todavía recientes. Tal y como les señala la costumbre, durante anos y siglos a lo largo de su historia, puntuales en la mañana del domingo siguiente ala festividad del Corpus Christi, cerca de setenta de ellas salieron a la calle vistiendo -emotiva y colorista- la indumentaria de las antiguas "Mayordomas", con el que se solía honrar cada ano hasta hace medio siglo en que dejo de celebrarse, a sus heroicas antecesoras que en plena Edad Media consiguieron ahuyentar alas huestes moras las cuales, siguiendo los retos mortales del Cid Campeador durante su traslado de Valencia a Burgos, venían arrasando vidas y haciendas por aquellos pueblos ribereños que surcan los cauces del Guadiela. En Alcocer como en casi todos los lugares de la comarca, y de Castilla entera, no había varones, estaban peleando en aquel enfrentamiento cruel e interminable a favor del rey o de sus correspondientes señores feudales por tierras lejanas.
Con una imagen de la Virgen sobre sus hombros, con gran valor y con no poco ingenio para adornar sus cuerpos: cintas de colores, baratijas brillantes, flores sobre sus cabezas y mantillas al uso, las féminas -cuenta la tradición- se pusieron en marcha al son de los tambores, intentando recibir por las afueras del pueblo ala caballería mora. No la llegaron a encontrar, puesto que, cobardes en el avance y bajo el temor de que aquella manifestación se tratara de un ejercito organizado que les saliese al encuentro, decidieron dar marcha atrás en tan buena hora, dejando con ello en paz a los pequeños núcleos urbanos sobre los que venia pesando desde hacia tiempo la cruz de la desgracia.
Luego, las mujeres de Alcocer siguieron celebrando el memorial de la gesta; vistiéndose como aquellas bravas compatriotas medievales; saliendo a la calle con la imagen de la Señora vestida como ellas; entonando cánticos de alabanza 0 de agradecimiento a la Madre de Dios, hasta que la costumbre se desvirtuó para convertirse en ofrenda de unas pocas y desaparecer como consecuencia de su calendario festivo.
En marzo de 1980, el todavía boticario de Alcocer, don Federico, hombre de sólida erudición, conocedor de la vida local como pocos y del porque de las cosas, contó el hecho a quien esto escribe. Se saco a la prensa a titulo de anécdota inmediatamente, lamentando su irreparable desaparición con todo lo que ello suponía de perdida en el fonda cultural de los valores heredados de Castilla. Algunos años mas tarde se volvió a insistir, también a través de la prensa, acerca de este asunto, comprometiendo a las mujeres de la villa para que reemprendieran de nuevo el camino de la tradición. Al final, las alcocereñas, con su alcaldesa, Gemma Nieto a la cabeza, aceptaron el reto y se pusieron manos a la obra: reuniones, charlas, pequeñas asambleas recabando información a las ancianas del pueblo acerca del vestido. El resultado quedó patente en la mañana del 28 de junio de aquel año, día de feliz memoria para Alcocer. La bellísima iglesia romanico-gótica de la villa se convirtió, por obra y gracia de sus mujeres en colorido campo de margaritas, sus calles en río de emociones, su ambiente en canto sonoro a la Virgen del Tremedal, su Patrona, vestida como una de ellas. La costumbre, con la raíz historia más antigua que conozco en esta provincia, habçia vuelto a renacer con fuerza.
(Nueva Alcarria, Julio de 1993)


NOTA: Desde entonces, todos los años en la mañana del domingo siguiente a la festividad del Corpus Christi, las “Mayordomas” en numero superior a cien y de todas las edades, vuelven a salir a la calle en Alcocer, dando lugar al espectáculo festivo más bellos y colorista que uno pueda imaginar.