domingo, 28 de diciembre de 2008

CERTÁMENES NAVIDEÑOS DE RONDAS Y VILLANCICOS


Que el costumbrismo popular en la provincia de Guadalajara ha experimentado un resurgir paulatino, es algo que nadie puede negar. Todo es cuestión de querer y de saber arrimar el hombro, sintiendo la responsabilidad que reclama la recuperación de valores perdidos, más cuando estos han sido el sostén de una buena parte de nuestro pasado, o lo que es lo mismo, la esencia más refinada de nuestra cultura autóctona que se ha ido desvaneciendo a lo largo de la segunda mitad del pasado siglo; décadas en las que el medio rural sufrió el mayor descalabro de toda su historia, llevándose por delante muchos de esos valores que ahora, al menos de una manera testimonial, pero efectiva, se está intentando recuperar.
Hace sólo unas horas que ha concluido con el éxito acostumbrado el Certamen de Rondas Tradicionales Navideñas de la villa de Torija, ya en su decimonovena edición. Días atrás fueron otros los que en Guadalajara capital, Atanzón, Cantalojas, y otros lugares más se han venido realizando a lo largo del mes de diciembre.
Para mi uso, salvo mejor opinión y sin que de modo alguno pudiera servir de agravio comparativo, el certamen de Torija es el que cuenta con la raíz, si no más profunda, sí más desarrollada de todos ellos; sus organizadores se han venido preocupando de que eso sea así, y ahí están los resultados como consecuencia: fiesta declarada de Interés Turístico Provincial, y llamando a las puertas, no sin fundamento, para que se le considere en breve de Interés Turístico Regional; pues cuenta con el suficiente peso para serlo, por la calidad de los grupos participantes (tanto de dentro como de fuera de la provincia) y por la gran cantidad de público que viene asistiendo al mismo en cada edición.
En el certamen celebrado ayer intervinieron diez grupos: siete de la provincia de Guadalajara, dos de la de Madrid, y uno de la de Toledo. Las intervenciones tuvieron lugar , primero en la iglesia parroquial de la Asunción, repleta de público, con un villancico popular por parte de cada grupo: seguidamente fueron las rondas por las calles del pueblo, para concluir con la intervención final de cada uno de los grupos en el polideportivo municipal interpretando un tema libre.
A los centenares de visitantes y al vecindario de Torija se le obsequió -muy buen servicio, por cierto- con caldo y migas en la Plaza Mayor, y con chorizos al vino en la placita de la Picota. Todo un éxito.
Ya en Enero, comenzarán a celebrarse en tantos pueblos más de Guadalajara toda una serie de manifestaciones festivas populares que, como siempre, se abrirá con la botarga de Valdenuño Fernández en la célebre fiesta del Niño Perdido.